El Periódico, artículo completo

“Mi estimada vecindad”

En mi infancia éramos felices esperando la Navidad. El arquitecto Xavier Subías, que trabajó en la obras de construcción del barrio de La Verneda (Vía Trajana) me contó, que el arquitecto Soteras Mauri tomó como ejemplo “las corralas.” El diseño del barrio favorecía la relación entre los vecinos. Con los amigos recorríamos el barrio “puerta a puerta” pidiendo el aguinaldo, y cantando villancicos.

La Navidad llegaba con la esperada visita del basureo, cartero, el farolero… Cuando algún vecino anunciaba por el pasillo la esperada visita le pedía a mi padre, que se llamaba, Blas Herrera, calderilla. El que se llevaba el mejor aguinaldo era “el basurero.” Pasaba por el barrio con un carro tirado por caballo tocando la trompeta. Te entregaba una tarjetita llena de colorido, al dorso se leían unas rimas acerca del trabajo que desempeñaba. “Mi estimada vecindad: otra vez el basurero, sonriente y placentero, os felicita el día de Navidad…¡Oh! si mi hermana trompeta tan mágico son tuviera, que con sus ondas os trajera una Navidad completa!” Recuerda Dolores Espejo del bloque (3), que uno de los basureros se llama Gerardo, y vivía en la barriada de La Catalana. Dolores le entregaba la bolsa por la ventana. La señora Luisa “la panadera” cuando llovía salía a ofrecerle un saco para que se cubriera la cabeza. Los padres de Luisa fueron basureros y conocía lo expuesto que era recoger la basura lloviendo.

En las placetas, entre los bloques, se llenaba de pavos atados a los árboles. Había años que faltaban árboles para tantos pavos; en algunos árboles se reunían varios. De niño acompañaba a mi padre a la Feria de Pavos que se celebraba en el Parque de la Ciudadela. La señora Concha Bermúdez era vecina, y amiga de mi madre, que se llamaba María Valiente, su hijo, Francisco Bermúdez, fue campeón de España del peso medio, en 1960 trás vencer a José Ungidos, “El Torito Cántabro” en el Palacio de Deportes de Madrid. La señora Concha por las Fiestas Navideñas se colocaba en la esquina del bloque (12) en La Verneda, vendía zambombas, panderetas, figuritas de barro.., que ella, sus hijas, y algunas vecinas hacían. Las pieles de conejo se las guardaba, Pilar Chico, sus padres tenía una pollería en el bloque (9). Le compraba las figuritas del pesebre (de arcilla), la zambomba y panderetas. Me quedaba embobado viendo el pesebre de la señora Paulina Vázquez, vecina y amiga de mi madre, cada año, adornaban la casa, y montaban un “gran pesebre” con: musgo, figuritas de barro, rio, corcho… Los peces por efecto de la corriente eléctrica terminaba electrocutados…

 

RETO, BUENO copia copia

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